




María O'Donnell tiene un blog en el diario El País, «Radio Buenos Aires» (Compactar toda la información de un día para un programa de radio es un desafío tan grande como abordar la realidad de un país desde un blog. Por suerte, no tenemos mas pretensión que la de contar historias, en este caso, bien argentinas), se llama.
En él, escribió Por quién suenan las cacerolas, una nota sobre los recientes cacerolazos porteños, en donde se rezuma cierto tufillo a "neutralidad" ─como reclamaba el actor Ricardo Darín, en un programa de televisión─ que apena y decepciona, viniendo de una periodista tan famosa, que podría hacer un esfuerzo y proponer un análisis más comprometido del tema en cuestión y de la realidad social en general. Demasiada asepsia, falta de emoción o sentimientos, falta de compromiso...
Sería comprensible cierta equidistancia en un periodista extranjero, que no conoce la idiosincracia del país, pero es inadmisible en una compatriota con muchos años en la profesión. Un mamarracho.
Arranca así...
«La convocatoria circuló en cadenas de mails, por las redes sociales y a través de mensajes de celular.
»Por una Argentina como la que todos queremos, digamos BASTA.
»Basta de falta de medicamentos.
»Basta de trabas a las importaciones y exportaciones.
»Basta de cepo al dólar.
»Basta de Ciccones.
»Basta de violencia verbal.
»Basta de expropiaciones.
»Basta de patoterismos.
»Basta de impunidad.
»Basta de autoritarismo.
»Basta de no diálogo.
»Basta de INSEGURIDAD.
»Basta de corrupción.
»CACEROLAZO y/o BOCINAZO el próximo jueves 31 de mayo 20.30 horas.
»Seguir difusión... si querés hacer algo para cambiar nuestra Argentina!!!
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Empezó la nota con las consignas caceroleras. María O'Donnell no dice nada sobre cada uno de los items del mensaje, no hace ningún análisis sobre los dichos y apreciaciones de los participantes de la protesta. No describe la pobre presencia numérica, no exibe la violencia verbal de las consignas que todos escuchamos por televisión. Poncio Pilatos.
Sigue...
«Otra vez sonaban las cacerolas (aunque esta vez con menos intensidad que otras), ¿novedosa? forma de protesta que alumbró en diciembre del 2001, tras la explosión de la convertibilidad uno a uno entre el peso y el dólar, por las restricciones impuestas al retiro de fondos en los bancos».
(...)
« La cacerolas volvieron a ser protagonistas a comienzos del año 2008. Sonaron en la ciudad, y en contra de la famosa resolución 125, con la que el Gobierno pretendió imponer retenciones móviles a las exportaciones de granos, para que aumentaran a medida que subía el precio internacional...»
(...)
«La expresión más caricaturesca de la composición social de aquella protesta quedó plasmada en la foto de una señora que salió a la calle a pasear su enojo en compañía de su empleada doméstica, quien no se quitó el uniforme de trabajo y se hizo cargo de golpear la cacerola, mientras que su empleadora sólo portaba la cartera...»
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María O'Donnell no quiere parecer oficialista por eso alterna los siguientes párrafos para equilibrar...
«Anoche, mientras que la Legislatura de la provincia de Buenos Aires se disponía a aprobar un revalúo de las tierras rurales, que había sido muy combatido por las entidades del campo, algunos vecinos salieron otra vez cacerola en mano. El ruido se escuchó en los barrios de mayor poder adquisitivo de la ciudad y en el corredor norte del conurbano, que es también el que mejor cotiza.
»En este mapa recortado con tanta nitidez según nivel de ingreso, se produjo una excepción curiosa: en apariencia, en Puerto Madero, el barrio más selecto, habitado por muchos funcionarios del Gobierno y empresarios de fortuna rápida, prevalecieron los sonidos habituales...»
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María O'Donnell sigue haciendo equilibrio. Reproduce algunos tuits oficialistas y algunos opositores...
- "Definición de ironía: gente cantando el himno nacional mientras protesta en un #cacerolazo por trabas para comprar u$s o moneda extranjera".
- "Si hay #cacerolazo en los barrios conchetos, es porque en los pobres, si lo hacen, pierden los planes sociales y les quitan la comida".
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Los que saben dicen que los finales son muy importantes. En una obra de teatro, en una novela, en una película, el desarrollo del final y su concreción son fundamentales para saber si la obra en su conjunto es buena o no. María O'Donnell termina así su relato...
«Ante la crítica mordaz a la protesta de la cacerola, el periodista Pablo Sirvén, del diario La Nación, escribió: "Raro criterio discriminatorio no considerar al #cacerolazo como un tipo de protesta social de cierta clase media y alta".
»El ex candidato a la presidencia de origen radical, Ricardo López Murphy, en un sentido similar, escribió: "Muchos comentarios que critican al #cacerolazo me hace pensar que el derecho al reclamo es exclusivo de ellos y no para el resto!"».
Hacían falta 2 grandes intelectuales argentinos (de Derecha) para poner el corolario a las ideas de esta periodista "neutral".
Empero, lo mejor de la nota esta en los comentarios de los lectores...






























